El Ser se dice de una sola manera

Hoy nos toca una escritura más psicoanalítica…

Dijo por ahí Jacques-Alain Miller que a Deleuze no le gustaba Heidegger y que hacía una sátira de él para morirse de la risa… no sé.

  • Deleuze contrapone a la analogía la repetición. Frente al pensamiento analógico, que es de gestos lentos y geografías sedentarias (para decirlo citando a José Luis Pardo), tenemos a la repetición, la univocidad y la diferencia. El lugarteniente del pensamiento analógico es la representación, mientras que la repetición es su opuesto.

La compulsión a la repetición es el empuje del Ser. Cito a Deleuze:

“La univocidad significa: lo que es unívoco es el ser mismo, lo que es equívoco es aquello de lo que se dice. Justo lo contrario de la analogía. El ser se dice según formas que no rompen la unidad de su sentido, se dice en un solo y mismo sentido a través de todas sus formas; de ahí que nos hayamos opuesto a las categorías de nociones de distinta naturaleza. Pero aquello de lo que se dice difiere, aquello de lo que se dice es la diferencia en sí misma. Lo que no es el ser análogo que se distribuye entre las categorías y reparte un lote fijo de sí entre los entes, sino que los entes se distribuyen en el espacio del ser unívoco abierto mediante la totalidad de las formas. La apertura pertenece esencialmente a la univocidad. A las distribuciones sedentarias de la analogía se oponen las distribuciones nómadas o las anarquías coronadas en lo unívoco”

  • Yo no sé si es esto a lo que se refería también Badiou como el clamor del Ser, creo que sí… se trata de un solo y mismo océano para todas las gotas, se trata de O. Si, Bion se refería a la pregunta por el Ser.

Miller discurre sobre la pregunta “¿Qué significa pensar?” y señala que, “siendo una pregunta filosófica, tiene, desde luego, mucho eco en la clínica”.

  • Mi versión de la respuesta de Bion va así:  una cosa es tener pensamientos y emociones y otra, bien distinta, es darse cuenta de estos pensamientos y emociones. Darse cuenta ES pensar, ¿lo ves?

Regresando a Miller, no recuerda que “Hay pensamientos que se acarician, hay pensamientos que se guardan para uno y para su analista, cuando se está en análisis y se es honesto, lo que no siempre es el caso. Me entero a veces que tal analizante se abstuvo durante tres años, a pedido de sus amigos, de decirme algo que tal vez me hubiese dolido, que se ocultaba un pequeño secreto de grupo que era mejor dejar de lado. Eso es malgastar un análisis… Pero, en fin, normalmente, hay pensamientos que uno conserva para sí y que solo comparte con su analista. Hay que compartir todo con su analista. Se comparte con él una parte de su fortuna, se comparte con él una parte de su vida, y en el orden del pensamiento, hay que compartir todo. Incluso cuando no está, se comparte. El analista es un espectro. Está presente en los pensamientos del analizante, lo sepa o no.”

  • Analogía y univocidad… no van.
  • Duns Scoto llegó a esto pensando en la posibilidad del conocimiento de Dios: no hay forma de conocerlo por analogía, sólo por univocidad. “Toda investigación sobre Dios supone entonces que el intelecto tenga el mismo concepto unívoco, que saca de las criaturas.”
  • Deleuze, tal vez pensando en esto, dirá -una y otra vez, por cierto-, MONISMO = PLURALISMO. Formalmente diverso, ontológicamente uno. (Otra vez Duns Scoto)

Bueno pues… dejemos este asunto abierto.

  • Otra vez Deleuze (este verso sólo hace sentido bien pronunciado): “Ninguna dimensión es el centro del tiempo, pero cada una vuelve en todas las demás, y a su vez las hace volver. Cada una es entonces una suerte de círculo, pero descentrado por relación a los demás y no coincidente consigo mismo en su retorno (puesto que vuelve en los otros). El círculo se repite deviniendo otros círculos: de uno a otro o a los otros corre la línea abstracta o línea de fuga, que no hace contorno sino que se enrolla desenrollándose de un círculo a otro.”

Ah no, esta entrada va sin conclusiones ni moraleja.