About ntareyes

Psicoanálisis, filosofía, semiótica y arte. El mundo es lo que hacemos de él.

¿por qué el arte conmueve?

Es más o menos sabido el disgusto de algunos sectores de la escena cultural posmoderna con el ‘posmodernismo’; muchos de sus detractores lo consideran jerigonza y otros se limitan a decir que es burgués, pretensioso e incomprensible. Habitan el ciberespacio excelentes ejemplos de crítica posmoderna -en el peor sentido que podemos dar al término- a la posmodernidad, usualmente vienen de filósofos ocupados de problemas “realmente importantes”, como la demarcación entre las ciencias y las pseudo-ciencias.

Como sea, les dejo un par de ideas de Anne Sauvagnargues a propósito de territorialidad y arte.

Dice Sauvagnargues que “el arte no es un rasgo antropomórfico, no es lo propio del hombre, sino que debe ser comprendido conforme la lección de Nietzsche, es decir, como fenómeno vital. Allí donde Nietzsche funda la creación en la potencia de la voluntad, Deleuze, lo mismo que Uexküll, Ruyer y Leroi-Gourhan, piensa el arte como agenciamiento territorial, algo que es propio, no de la vida, sino del animal que posee un territorio y una casa, es decir, que agencia materias expresivas en una operación vital tributaria de la territorialización.

El arte, así pensado, corresponde más a una afectología, ya que el afecto implica una signaléctica y una capacidad expresiva que modulan materiales y cualidades y los transforman de lo funcional a lo expresivo. Por eso, continúa Sauvagnargues siguiendo a Deleuze, el arte no es la expresión de lo vital, sino de la territorialización.

El territorio no es un espacio ya dado, un lugar, sino un acto de relación , la de una “distancia crítica entre dos seres de la misma especie” que sirve para “marcar sus distancias”. Así, el territorio no es un lugar, sino un acto que arranca del caos del mundo a fuerzas que él condensa y hace visibles. El medio no territorializado, señala Sauvagnargues, carece de existencia para cualquier viviente.

Aquí sigo yo: sin umbral, pues, no hay nada y el arte es intento de captura de las fuerzas que producen al umbral. Tal vez por esto es que el arte conmueve, porque nos relaciona con las fuerzas que hacen algo de la nada.

A partir de aquí, tal vez resulta más fácil entender a qué se refiere Meltzer con el lenguaje de los sueños. Él señala que este utiliza tanto una forma lingüística simbólica (lenguaje interno) como una forma plástica simbólica (imagen). El lenguaje interno consiste principalmente en gestos y sonidos (canto y danza), de manera parecida al primer lenguaje instintivo infantil que precede el desarrollo verbal del lenguaje para la comunicación con el mundo exterior. Es un lenguaje que frecuentemente expresa experiencias preverbales, las mismas evocadas por el arte, que el lenguaje verbal no es siempre capaz de expresar.

¿En qué Iglesia estamos?

P. Román Fortuny, Comunidad de los Traperos de Emaús en Sabadell, Barcelona, Testimonio.

El día 8 de marzo del 1998 estábamos en Huixtán para pernoctar allá y al día siguiente llegar a la comunidad de Chanal. Un lugar donde las autoridades civiles se habían incautado del templo para que únicamente estuviera al servicio de la población católica llamada de “la tradición”, lo cual significa que la población que seguía la orientación y las propuestas diocesanas no puede entrar en el templo.
Esta tarde tuve ocasión de ver las noticias en la TV, y escuché cómo varias personas, intelectuales y del campo de la política, se referían a la visita de los obispos de Chiapas a la población de Chanal. Todos hablaban en un tono despectivo y con afirmaciones como éstas: “Obispos nefastos para este país”, es como para “avergonzarnos de tener una plática con ellos”, “personas subversivas que desmerecen la dignidad que requiere un obispo”, etc. Para colmo, aquella misma noche cayó una piedra en el patio de la parroquia que llevaba un mensaje escrito atado con un lazo; el mensaje decía: “Esta Noche habrá Sangre”.
Al día siguiente, los obispos con rostro de preocupación decidieron convocar a los servidores de la comunidad de Chanal para una reunión por la tarde. Llegaron como unas doce personas, la palabra de Samuel fue la siguiente: “Hermanos, nosotros somos sus obispos, estamos de visita pastoral. Ustedes sufren mucho y por ello queremos acompañarlos en este sufrimiento; pero nos damos cuenta de que ustedes y nosotros corremos un riesgo grande. Nosotros queremos correr todo el riesgo que ustedes quieran correr, por eso somos sus obispos; pero lo que no podemos, es que todos corramos un riesgo que ustedes no quieran correr. Así pues, nuestra pregunta es: ¿Posponemos esta visita para otro momento o decidimos mantenerla de todos modos?
Se hizo un silencio intenso, y un hermano dijo: hagamos oración. Se inició una oración colectiva en la que cada uno expresa a media voz lo que nace de su corazón. Unos diez minutos de oración, un breve silencio, y se cruzan las miradas entre unos y otros, para que los principales digan: “Vengan, que no pasará nada”. Samuel cerró el encuentro diciendo: “Mañana, si Dios quiere, a las 6 de la mañana estaremos en el crucero de Chanal“. Aquí empecé a preguntarme: ¿En qué iglesia me encuentro? En la que yo conozco un asunto de esta envergadura no se contempla ni se resuelve de esta manera…
Cenamos y nos vamos al descanso.
A media noche, como a la una de la madrugada: golpes de piedra o de palos en las ventanas, gritos y ruidos nos desvelan a todos los de la casa. Don Raúl pide a un hermano tzeltal que pregunte a quienes golpean y gritan, ¿Quiénes son y qué desean? La respuesta es: “Somos la policía que venimos a buscar a los obispos”. Don Raúl expresó que Don Samuel no estaba, intentó eludir respuestas, pero no le quedó otra que ir con los policías.
En aquel momento le dije: Yo le acompaño; su respuesta fue: No, porque puede ser que en el trayecto nos maten y ¿porqué has de acabar aquí cuando no tienes nada que ver con todo esto? Mañana, Ustedes (el P. Henry y tú) estén en el crucero a las seis.
Quien lea esta comunicación comprenderá que el grado de sorpresa y de perplejidad iba en aumento: ¿En qué Iglesia estamos?
Sin pegar ojo, a las seis, ambos estábamos en el crucero de Chanal. Al rato llegó una camioneta con una persona, su conductor, para decirnos: No ha pasado nada, los obispos están bien y vienen hacia acá. Me adelanto para decirles que se ha llegado a un acuerdo, es decir: se puede hacer la visita a Chanal con las siguientes condiciones: no se puede entrar en el templo, no lanzar cohetes, ni vivas, ni aplausos. Únicamente pueden buscar un espacio para rezar. La respuesta inmediata del P. Henry fue: He de ir a avisar a la gente porque en cuanto vean el carro de Samuel y el de Don Raúl, saltará el primer cohete. El señor de la camioneta dice: No, me han dicho expresamente que no vaya Ud. porque existe la posibilidad de que le maten por el camino.
El P. Henry replica y dice: O voy yo o no va nadie, porque no puedo cargar en mi conciencia enviar a un Hermano y que lo maten. Se armó como una controversia, de cómo evitar los cohetes y los aplausos impidiéndonos dar el aviso para ello. A unos metros de lejanía, estaba una redila cubierta con la lona y con hermanos en oración en su interior, que podíamos escuchar desde nuestro lugar. De pronto, dos jóvenes saltan de la redila para acercarse y decir sin preguntar nada: Vamos nosotros. Otro momento de perplejidad y de tener una percepción en mi interior totalmente nueva para mí.
Al rato llegan los carros con Samuel y Don Raúl. Se forma la comitiva y nos acercamos a la población de Chanal.
Me impresionó el “espectáculo”: ver a toda una población indígena, con sus trajes propios del lugar. Hombres con sus sombreros, con los cohetes en la mano y boca abajo, las mujeres con sus mantos bordados sobre blanco, con ramos de flores y palmas en sus manos. Todos ellos manteniendo un silencio sepulcral en el centro de la plaza del pueblo. Alrededor, formando un círculo en toda la plaza, numerosos carros de combate, tanquetas, camiones, soldados y policías armados con fusiles y ametralladoras, en posición amenazante apuntando hacia la gente.
Me cuesta describir lo que sentí en aquel momento; pero puedo afirmar que comprendí qué significa la fuerza de la dignidad de un pueblo, con su silencio y mirada serena, frente a otra fuerza: la fuerza del poder que necesita instrumentos para matar, es decir las armas que les dan una seguridad, más allá de cualquier razón.
Percibí cómo la mirada y la actitud de los indígenas hacia los soldados y sus armas amenazantes, tenían una fuerza infinitamente superior a la de aquel montón de fierros para matar. El pueblo miraba a los soldados como a hermanos, y los soldados fríamente cumplían órdenes superiores, que ni siquiera lograron meter el miedo en el corazón de aquel pueblo.
Entendí como nunca la expresión de San Pablo: “la fuerza se pone de manifiesto en la debilidad”.
La oración consistió en la lectura de un fragmento de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios capítulo cuatro: “Pues al parecer, a nosotros los apóstoles, Dios nos ha destinado al último lugar, como condenados a muerte; nos ha convertido en espectáculo para el mundo, tanto para los ángeles como para los hombres. Así que nosotros somos unos necios por Cristo y ustedes sabios en Cristo; nosotros débiles, ustedes fuertes; ustedes alabados, nosotros despreciados. Hasta el presente no hemos padecido más que hambre, sed, desnudez y malos tratos; andamos de un lado a otro y nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos. Nos insultan y nosotros bendecimos; nos persiguen y lo soportamos; nos calumnian y respondemos con bondad. Nos hemos convertido en la basura del mundo, hemos llegado a ser el desecho de todos hasta ahora” (I Cor. 4, 9-13)
Con la escucha de esta Palabra, se me inundaron los ojos, se perdió la sorpresa, se acabó la perplejidad, y hallé la respuesta a: “¿En qué Iglesia estamos?”
En este instante comprendí, no desde la racionalidad, sino desde la vida, que la Palabra dice mucho más: “la Palabra de Dios: no sólo habla para nosotros, sino que habla de nosotros

Resolution

Aquí mi traducción libre de Resolution.

The surge and clatter of whitewater conceals

how shallow underneath is, how quickly gone.

Leave that noise behind. Come here

where the water is slow, and clear.

Watch the crawfish prance across the sand,

the mica flash, the sculpin blend with stone.

It’s all beyond your reach though it appears

as near and known as your outstretched hand. 

Ron Rash

 

Resolution

Ron Rash

      El ímpetu y estruendo de la cascada ocultan

lo superficial y efímero de su interior.

¡termina tu ruido y ven!

      adonde el agua es lenta y clara

Mira los saltos del cangrejo en la arena,

                            el brillo de la mica, o al charrasco mezclado con la piedra.

Todo está                          fuera de tu alcance, aún si aparenta

             cercanía y familiaridad.

Rilke y la transitoriedad

En 1913 Freud se encontró con Rilke y la polémica (al menos en este blog) Lou Andreas-Salome. El tema, según Freud, fue sobre la transitoriedad y cómo Rilke parecía admirar la belleza de la naturaleza, pero no obtener placer de esta. Lehmann tiene un bonito artículo sobre el tema (Lehmann, H. (1966). A Conversation Between Freud and Rilke. Psychoanal. Q., 35:423-427).

Klage, otro de esos términos alemanes, es a la vez una queja, un pleito y una súplica. Es un lamento. De Rilke presento Lamento. Como siempre, advierto que cualquier falla en la traducción no es intencional.

KLAGE LAMENTO
O wie ist alles fern

und lange vergangen.

Ich glauben, der Stern,

von welchem ich Glanz empfangen,

ist seit Jahrtausenden tot.

¡Qué lejano está todo

y pasado hace tanto!

Yo creo que la estrella

cuyo fulgor recibo

ha muerto hace tiempo.

Ich glaube, im Boot,

das vorüber führ,

hörte ich etwas banges sagen.

Yo creo que en la barca

que ha pasado de largo,

algo temible oí.

Im Hause hat eine Uhr

geschlagen . . .

In welchem Haus? . . .

En la casa un reloj

recien latió…

¿en qué casa?

Ich möchte aus meinem Herzen hinaus

unter den großen Himmel treten.

Ich möchten beten.

Und einer von allen Sternen

müßte wirklich noch sein.

Quisiera desde mi corazón salir

hacia el gran cielo.

Quisiera rezar.

Pedir que entre tantas estrellas,

Muertas hace tiempo,

Alguna permanezca.

Ich glaube, ich wüßte,

welcher allein

gedauert hat,—

welcher wie eine weiße Stadt

am Ende des Strahls in den Himmeln steht . . .

Yo creo que sé

cuál de todas permanece…

Cuál de todas,

como una ciudad de luz blanca,

sigue de pie, al borde del cielo.

 

El Ser se dice de una sola manera

Hoy nos toca una escritura más psicoanalítica…

Dijo por ahí Jacques-Alain Miller que a Deleuze no le gustaba Heidegger y que hacía una sátira de él para morirse de la risa… no sé.

  • Deleuze contrapone a la analogía la repetición. Frente al pensamiento analógico, que es de gestos lentos y geografías sedentarias (para decirlo citando a José Luis Pardo), tenemos a la repetición, la univocidad y la diferencia. El lugarteniente del pensamiento analógico es la representación, mientras que la repetición es su opuesto.

La compulsión a la repetición es el empuje del Ser. Cito a Deleuze:

“La univocidad significa: lo que es unívoco es el ser mismo, lo que es equívoco es aquello de lo que se dice. Justo lo contrario de la analogía. El ser se dice según formas que no rompen la unidad de su sentido, se dice en un solo y mismo sentido a través de todas sus formas; de ahí que nos hayamos opuesto a las categorías de nociones de distinta naturaleza. Pero aquello de lo que se dice difiere, aquello de lo que se dice es la diferencia en sí misma. Lo que no es el ser análogo que se distribuye entre las categorías y reparte un lote fijo de sí entre los entes, sino que los entes se distribuyen en el espacio del ser unívoco abierto mediante la totalidad de las formas. La apertura pertenece esencialmente a la univocidad. A las distribuciones sedentarias de la analogía se oponen las distribuciones nómadas o las anarquías coronadas en lo unívoco”

  • Yo no sé si es esto a lo que se refería también Badiou como el clamor del Ser, creo que sí… se trata de un solo y mismo océano para todas las gotas, se trata de O. Si, Bion se refería a la pregunta por el Ser.

Miller discurre sobre la pregunta “¿Qué significa pensar?” y señala que, “siendo una pregunta filosófica, tiene, desde luego, mucho eco en la clínica”.

  • Mi versión de la respuesta de Bion va así:  una cosa es tener pensamientos y emociones y otra, bien distinta, es darse cuenta de estos pensamientos y emociones. Darse cuenta ES pensar, ¿lo ves?

Regresando a Miller, no recuerda que “Hay pensamientos que se acarician, hay pensamientos que se guardan para uno y para su analista, cuando se está en análisis y se es honesto, lo que no siempre es el caso. Me entero a veces que tal analizante se abstuvo durante tres años, a pedido de sus amigos, de decirme algo que tal vez me hubiese dolido, que se ocultaba un pequeño secreto de grupo que era mejor dejar de lado. Eso es malgastar un análisis… Pero, en fin, normalmente, hay pensamientos que uno conserva para sí y que solo comparte con su analista. Hay que compartir todo con su analista. Se comparte con él una parte de su fortuna, se comparte con él una parte de su vida, y en el orden del pensamiento, hay que compartir todo. Incluso cuando no está, se comparte. El analista es un espectro. Está presente en los pensamientos del analizante, lo sepa o no.”

  • Analogía y univocidad… no van.
  • Duns Scoto llegó a esto pensando en la posibilidad del conocimiento de Dios: no hay forma de conocerlo por analogía, sólo por univocidad. “Toda investigación sobre Dios supone entonces que el intelecto tenga el mismo concepto unívoco, que saca de las criaturas.”
  • Deleuze, tal vez pensando en esto, dirá -una y otra vez, por cierto-, MONISMO = PLURALISMO. Formalmente diverso, ontológicamente uno. (Otra vez Duns Scoto)

Bueno pues… dejemos este asunto abierto.

  • Otra vez Deleuze (este verso sólo hace sentido bien pronunciado): “Ninguna dimensión es el centro del tiempo, pero cada una vuelve en todas las demás, y a su vez las hace volver. Cada una es entonces una suerte de círculo, pero descentrado por relación a los demás y no coincidente consigo mismo en su retorno (puesto que vuelve en los otros). El círculo se repite deviniendo otros círculos: de uno a otro o a los otros corre la línea abstracta o línea de fuga, que no hace contorno sino que se enrolla desenrollándose de un círculo a otro.”

Ah no, esta entrada va sin conclusiones ni moraleja.

Mi empresa no es difícil, esencialmente.

Hagamos una deconstrucción -creo- de un fragmento de Pierre Menard, autor del Quijote, de Borges. Conviene hacer tres aclaraciones impertinentes (te las puedes brincar):

  1. Gödel y Tarski probaron que no todo enunciado verdadero es demostrable (bueno, esto ya lo venían diciendo desde la Edad media) y que no todo lo irrefutable es verdadero (esto nadie lo quiere decir).
  2. Paul Cohen descubre (este es un asunto bien serio de ontología… ¿descubre o construye?) un método (Forcing) que permite construir distintos modelos de una teoría (van Fraassen “seguro” que lo leyó). El método Forcing permite crear mundos en los que suceden cosas sorprendentes (mundos posibles)
  3. Según el lema Borell-Cantelli, un solo mono inmortal que ejecutase infinitamente tecleos sobre una máquina de escribir casi seguramente (esta es una convergencia a una variable límite, no es un modo de hablar, ¿eh?) podría escribir cualquier texto dado, además, el texto sería producido un infinito número de veces.

Bueno, a lo que vamos (este es el texto de Borges reacomodado) …

[después de enumerar] la obra visible de Menard, en su orden cronológico. Paso ahora a la otra: la subterránea, la interminablemente heroica, la impar. También ¡ay de las posibilidades del hombre!, la inconclusa. Esa obra, tal vez la más significativa de nuestro tiempo, consta de los capítulos noveno y trigésimo octavo de la primera parte del Don Quijote y de un fragmento del capítulo veintidós. Yo sé que tal afirmación parece un dislate; justificar ese «dislate» es el objeto primordial de esta nota.

Quienes han insinuado que Menard dedicó su vida a escribir un Quijote contemporáneo, calumnian su clara memoria. No quería componer otro Quijote —lo cual es fácil— sino «el» Quijote. Inútil agregar que no encaró nunca una transcripción mecánica del original; no se proponía copiarlo. Su admirable ambición era producir unas páginas que coincidieran —palabra por palabra y línea por línea— con las de Miguel de Cervantes.

30 de septiembre de 1934, Bayonne. Escribe Pierre Menard:

Mi propósito es meramente asombroso… el término final de una demostración teológica o metafísica —el mundo externo, Dios, la causalidad, las formas universales— no es menos anterior y común que mi divulgada novela. La sola diferencia es que los filósofos publican en agradables volúmenes las etapas intermediarias de su labor y que yo he resuelto perderlas…

En efecto, no queda un solo borrador que atestigüe ese trabajo de años.

El método inicial que imaginó era relativamente sencillo: conocer bien el español, recuperar la fe católica, guerrear contra los moros o contra el turco, olvidar la historia de Europa entre los años de 1602 y de 1918, ser Miguel de Cervantes. Pierre Menard estudió ese procedimiento (sé que logró un manejo bastante fiel del español del siglo XVII) pero lo descartó por fácil.

–      ¡Más bien por imposible!

De acuerdo, pero la empresa era de antemano imposible y de todos los medios imposibles para llevarla a término, éste era el menos interesante. Ser en el siglo XX un novelista popular del siglo XVII le pareció una disminución. Ser, de alguna manera, Cervantes y llegar al Quijote le pareció menos arduo —por consiguiente, menos interesante— que seguir siendo Pierre Menard y llegar al Quijote, a través de las experiencias de Pierre Menard. (Esa convicción, dicho sea de paso, le hizo excluir el prólogo autobiográfico de la segunda parte del Don Quijote. Incluir ese prólogo hubiera sido crear otro personaje —Cervantes— pero también hubiera significado presentar el Quijote en función de ese personaje y no de Menard. Éste, naturalmente, se negó a esa facilidad.)

Mi empresa no es difícil, esencialmente. Me bastaría ser inmortal para llevarla a cabo.

Billy Budd: el lado absurdo de la bondad

¡Maldición!, decidí leer Billy Budd, de Herman Melville y, por supuesto, me arruinó el sueño. Al fin de la noche uno acaba con la sensación de que Billy intenta un motín, y sólo uno: el de nuestra consciencia.

La bondad es tartamuda: hay que escucharle sin prisas y a sabiendas de que, prisionera del mundo y atacada por la maldad, no alcanzará a articular su defensa. Como Billy, la bondad es víctima de la crueldad, que le priva de todo y que usa sus mejores cualidades en su contra.

Les dejo unos fragmentos que, en mi opinión, muestran el argumento de la terriblemente maravillosa novela:

‘Beg pardon, but you don’t understand, Lieutenant. See here now. Before I shipped that young fellow, my forecastle was a rat-pit of quarrels. It was black times, I tell you, aboard the Rights here. I was worried to that degree my pipe had no comfort for me. But Billy came; and it was like a Catholic priest striking peace in an Irish shindy. Not that he preached to them or said or did anything in particular; but a virtue went out of him, sugaring the sour ones. They took to him like hornets to treacle; all but the bluffer of the gang, the big, shaggy chap with the fire-red whiskers. He indeed, out of envy, perhaps, of the newcomer, and thinking such a “sweet and pleasant fellow,” as he mockingly designated him to the others, could hardly have the spirit of a game-cock, must needs bestir himself in trying to get up an ugly row with him. Billy forbore with him, and reassured with him in a pleasant way—he is something like myself, Lieutenant, to whom aught like a quarrel is hateful—but nothing served.

 

… What was the matter with the master-at-arms? And be the matter what it might, how could it have direct relation to Billy Budd, with whom prior to the affair of the spilled soup he had never come into any special contact, official or otherwise? What indeed could the trouble have to do with one so little inclined to give offense as the merchant ship’s peacemaker, even him who in Claggart’s own phrase was ‘the sweet and pleasant young fellow’? Yes, why should Jemmy Legs, to borrow the Dansker’s expression, be down on the Handsome Sailor?

 

But, at heart and not for nothing, as the late chance encounter may indicate to the discerning, down on him, secretly down on him, he assuredly was.

 

… But the thing which in eminent instances signalizes so exceptional a nature is this: though the man’s even temper and discreet bearing would seem to intimate a mind peculiarly subject to the law of reason, not the less in his soul’s recesses he would seem to riot in complete exemption from that law, having apparently little to do with reason further than to employ it as an ambidexter implement for effecting the irrational. That is to say: toward the accomplishment of an aim which in wantonness of malignity would seem to partake of the insane, he will direct a cool judgment sagacious and sound.

 

These men are true madmen, and of the most dangerous sort, for their lunacy is not continuous, but occasional; evoked by some special object; it is secretive and self-contained, so that when most active it is to the average mind not distinguished from sanity, and for the reason above suggested that whatever its aim may be, and the aim is never disclosed, the method and the outward proceeding is always perfectly rational.

 

… That Claggart’s figure was not amiss, and his face, save the chin, well molded, has already been said. Of these favorable points, he seemed not insensible, for he was not only neat but careful in his dress. But the form of Billy Budd was heroic; and if his face was without the intellectual look of the pallid Claggart’s, not the less was it lit, like his, from within, though from a different source. The bonfire in his heart made luminous the rose-tan in his cheek.

 

In view of the marked contrast between the persons of the twain, it is more than probable that when the master-at-arms in the scene last given applied to the sailor the proverb ‘Handsome is as handsome does,’ he there let escape an ironic inkling, not caught by the young sailors who heard it, as to what it was that had first moved him against Billy, namely, his significant personal beauty.

 

Now envy and antipathy, passions irreconcilable in reason, nevertheless, in fact, may spring conjoined like Chang and Eng in one birth. Is envy then such a monster? Well, though many an arraigned mortal has in hopes of mitigated penalty pleaded guilty to horrible actions, did ever anybody seriously confess to envy? Something there is in it universally felt to be more shameful than even felonious crime. And not only does everybody disown it, but the better sort are inclined to incredulity when it is in earnest imputed to an intelligent man. But since its lodgment is in the heart, not the brain, no degree of intellect supplies a guarantee against it.

El horizonte de lo infinito

Hemos dejado tierra, ¡nos hemos embarcado!

Hemos cortado los puentes, o más aún, ¡hemos dejado la tierra atrás!

Desde ahora, ¡ten cuidado, barcaza! A tu lado se extiende el océano;

por supuesto, no siempre brama y a veces se despliega

como seda y oro y como un ensueño de la bondad.

Pero llegan horas en que reconocerás que no tiene límite

 y que no hay nada más espantoso que el infinito.

¡Pobre pájaro que te sentiste libre y que

ahora chocas con los barrotes de semejante jaula!

¡Desgraciado de ti si te asalta la nostalgia de la tierra,

como si en ella hubiese habido más libertad,

ahora que ya no hay tierras!

Nietzsche, Aforismo 124: El horizonte de lo infinito

The centre cannot hold, the perfect crime

Yeats, in the aftermath of WWI, famously wrote: “Turning and turning in the widening gyre / The falcon cannot hear the falconer; / Things fall apart; the centre cannot hold;  /Mere anarchy is loosed upon the world”. 70 years later Elias Canetti, reflecting on postmodern world, came with a rather grim thought:

As of a certain point, history was no longer real. Without noticing it, all mankind suddenly left reality: everything happening since then was supposedly not true; but we supposedly didn’t notice. Our task would now be to find that point, and as long as we didn’t have it, we would be forced to abide in our present destruction.”

Jean Baudrillard put it as follows:

“We live as if inside Borges’s fable of the map and the territory; in this story, nothing is left but pieces of the map scattered throughout the empty space of the territory. Except that we must turn the tale upside down: today there is nothing left but a map (the virtual abstraction of the territory), and on this map, some fragments of the real are still floating and drifting. The human species could be dedicating itself to a sort of automatic writing of the world, to an automated and operationalized virtual reality, where human beings as such have no reason for existing anymore. Human subjectivity becomes a set of useless functions, as useless as sexuality is to clones. More generally, all traditional functions—the critical, the political, the sexual, the social functions—become useless in a virtual world. Or they survive only in simulation, like body-building in a disincarnated culture, as mock functions or alibis.

Let us be clear about this: if the Real is disappearing, it is not because of a lack of it—on the contrary, there is too much of it. It is the excess of reality that puts an end to reality, just as the excess of information puts an end to information, or the excess of communication puts an end to communication.

By shifting to a virtual world, we go beyond alienation, into a state of radical deprivation of the Other, or indeed of any otherness, alterity, or negativity. We move into a world where everything that exists only as idea, dream, fantasy, utopia will be eradicated because it will immediately be realized, operationalized. Nothing will survive as an idea or a concept. You will not even have time enough to imagine. Events, real events, will not even have time to take place. Everything will be preceded by its virtual realization. We are dealing with an attempt to construct an entirely positive world, a perfect world, expurgated of every illusion, of every sort of evil and negativity, exempt from death itself. This pure, absolute reality, this unconditional realization of the world—this is what I call the Perfect Crime.”

Perversiones y narrativas paralelas (3 de 3)

Aquí la tercera entrega de la charla que presenté en una de las mesas del LX congreso de la Asociación Psicoanalítica Mexicana. Hemos caminado a partir de una aproximación desde la literatura y la filosofía hacia una breve revisión técnica y ahora terminaremos con un ejemplo clínico

  1. es una abogada de 42 años, madre amorosa, hija “buena” y presidenta de la asociación de padres de familia de la escuela de sus hijos. M. se ha realizado 6 cirugías plásticas modificando considerablemente su aspecto de modo que las personas que la conocieron y ya no la frecuentan no la reconocen y las personas que recién la ven piensan que tiene unos 30 años. M. es una especialista en derecho penal que, dice, puede lograr grandes beneficios para sus clientes; básicamente su ejecución profesional consiste en esconder pruebas contrarias a los intereses de sus clientes y fabricar las pruebas convenientes para sus casos.

M: ¿Te acuerdas de estos cuates de los que te hablé? Les pedí 400 mil para su asunto y ya quedó. La verdad es que ese dinero lo quería para devolverle un préstamo a otro cliente, pero pues ellos no saben y se lo merecen por tontos. La semana pasada me presentaron al papá de otro cliente y me pidió soporte documental de su arreglo. Yo me enojé mucho, qué güey, ¿acaso no sabe con quién habla? Le grité hasta que me aburrí y yo sólo veía cómo el viejito se asustaba. Al final me dio flojera y le dije que se fuera, durante todo el tiempo que le gritaba lo veía ahí, nomás paradito con su hijo al lado, impotente el güey, porque sabe que tiene que hacer lo que le digo. El chavo está guapo, si se deja me lo llevo a cenar, de todos modos, tiene cara de que su esposa es aburrida.

M: Te pagaría el triple para que canceles tu otro compromiso, pero bueno, tú no entiendes porque tu trabajo es de bajo perfil, pero las personas productivas trabajamos por la mañana. Así que gracias por tratar de conservarme como cliente, pero mejor le dejamos aquí… Además, te voy a decir que esto de la terapia a mí no me aporta nada. Yo soy una mujer de acción, hago que las cosas sucedan y no me ando con “chaquetas mentales”. Ahora que ya no soy tu cliente ¿me vas a aceptar una buena cena?, te llevo donde quieras y verás que te la vas a pasar muy bien.