No free associations

When the patient talks about blood, I know what it means and I can produce plenty of associations, but the patient produces none. So I can either let an association of his pass without proper interpretation, and so feel an opportunity is lost, or I can use my own associations and give an interpretation that, in my giving of it, makes me abandon my position as an analyst and become a participant in his game—a game played according to rules of which I am not aware. But I do this if I do not give an interpretation.

From this point of view it might be put thus:

P. Blood. Now it’s your turn to play.

A. (silent)

P. (to himself) What! Doesn’t know what blood is? He must be mad.

A. Blood is your common sense which you feel is seeping away.

P. Yes. (And then follow more remarks which are in fact not comprehensible to me, but are to him because they are part of a game which only he understands. This game is a sexual one—sexual, that is, in the eyes of someone.)

Bion

La humanidad del otro hombre

Transferirse, aceptar la debilidad sin cobardía; es el ser cayendo en humanidad, como una lágrima.

Where have I been? Where am I? Fair daylight,

I am mightily abus’d. I should e’en die with pity,

To see another thus. I know not what to say.

I will not swear these are my hands. Let’s see.

I feel this pin prick. Would I were assur’d

Of my condition!

Shakespeare, King Lear IV, 7.

 

Para evitar la desesperanza existencial solemos tomar la salida que desmiembra al otro. Lo que no vemos es que esta violencia también nos borra a nosotros: humanos “apenas”, brincamos de evento en evento, de cuerpo en cuerpo, de acto en acto, de una noche a la que sigue. Consumimos sin nutrirnos y, languideciendo, necesitamos más.

Hace unos años leí un trabajo de Kristeva en que nos recuerda que la libertad tiene que ver con la capacidad del hombre de encontrar a los otros como otros. No se trata -digo yo- de ignorar a los otros, ni de usar a los otros, ni de acordarse de los otros cuando uno necesita de sus servicios o está aburrido o triste, sino de transferirse al lugar de los otros (eso es diferente a proyectarse). Transferirse al lugar de los otros nos permite escoger bien entre los muchos -no infinitos- vínculos posibles y nos permite hacer juicios apropiados.

Transferirse al lugar de los otros nos permite darnos cuenta de que querer no es querer complacer y respetar no es permitir que hagan de nosotros una alfombra. También nos permite darnos cuenta de que contener no es digerir por el otro. Si podemos hacer esto, nuestra relación se hará re-unión: conciencia de sí y ser-en-acto (para usar los términos de Levinas). Solamente así la experiencia es fuente de sentido.

Mother

Alguien escribió por ahí:

Is there any association with landscape and the (body of the) mother? I recently spent a week at the Kruger National Park in South Africa and was amazed with the river beds with no water.

Pensé su pregunta desde la infancia de la palabra: ‘landscape’

  • Land de landja (country-one’s native land)
  • Scape de Scap (vessel-container)

Mother – landscape : Container of one’s native land.

Sentir

“Me siento sola y asustada” -me dijo.

Lo siento mucho, pensé.

Je sens. Resulta que el verbo sentir, en francés, significa oír/sentir/oler.

  1. Sentir es “to feel” y también “to sense”. “Lo siento”, literalmente “I feel it”; es una de esas expresiones sabias que hablan del adentro (el psiquismo), la frontera (la piel) y el afuera (las cosas).
  2. Sentir es una palabra que ha caminado desde el latín sentire, vinculada con la raíz indoeuropea *sent, que podemos entender como tomar una dirección. Así, sentir es también dirigirse a algún lugar.
  3. Sentire también está vinculada con el germánico sinn, que puede entenderse como deseo, comprensión y significado (sinn machen)

Sentir nos recuerda cómo alma y cuerpo están anudados, también nos recuerda que alma y sentido están anudados e igualmente que tú y yo estamos anudados.

Sentir es sentir el mundo y, con suerte, cuando uno siente, lo siente.

Así está bien