El sentido del universo

Hoy me desperté con la “curiosa necesidad” de investigar a qué se refieren los científicos cuando nos hablan del big bang, así que me di a la tarea de recopilar algunas ideas y hacer mis propios cálculos, de entre los cientos de sitios en la web que hablan del asunto -obvio, no vi todos-.

Pasaré rápido por aquí, a ver qué tal…

Georges Lemaître, en 1927, tuvo la ocurrencia de que el universo empezó como un punto, que se extendió en una expansión “febril” hasta tener las dimensiones colosales que hoy creemos que tiene.

  • El cosmos tiene -calculan los que saben- unos 14 mil millones de años (este número es 5,600 veces más grande que los 2.5 millones de años que lleva el género homo en la tierra)
  • Durante todo este tiempo el universo se ha estado expandiendo a una velocidad endiablada, unos 73 km por segundo por megapársec (esto quiere decir que la expansión del universo hace que los cúmulos de galaxias se alejen unos de otros, y lo hacen a un ritmo tal que por cada megapársec de distancia, o sea, cada 3 millones de años-luz, la velocidad de alejamiento se incrementa en 73 kilómetros por segundo).
  • Los científicos estiman que al momento el tamaño del universo visible es de unos 90 mil millones de años luz (esto es, unos 8.51 x 1026  kilómetros), es decir, cabrían unos 67 trillones de tierras puestas una junto a la otra.
  • Pero… el universo visible es una fracción (la que podemos detectar, porque de ver… ver… no vemos un carajo) del universo, el resto lo hemos calculado a partir de nuestros modelos matemáticos tan divertidos. Algunos estiman que hay que multiplicar por 250 el tamaño del universo visible para llegar a las dimensiones cósmicas totales.

Vamos al grano, y conviene hacerse dos preguntas importantes: (1) ¿cómo surgió todo este relajo de materia, velocidad, expansión, distancia, etc. del punto propuesto por Lemaître?, y (2) ¿qué había antes del big bang?

El notable Hawking, en su respuesta a Neil deGrasse Tyson (anfitrión del remake de Cosmos, original de don Carl Sagan), dijo que antes del big bang no había NADA que tenga que ver con lo que vino después.

Aclaremos la respuesta de tan renombrado físico: si NADA de lo que había antes del big bang tiene que ver con lo que apareció después del big bang y no hay manera de averiguarlo porque el big bang ES el límite por excelencia a nuestro conocimiento (como una especie de velocidad de la luz epistémica), lo que creo que Hawking contestó a la pregunta ¿qué había antes del big bang? fue: “quién sabe”.

Después, Hawking se pone filosófico -posiblemente él nunca lo habría aceptado, ya que la filosofía y la religión no le caían bien-, y dice algo realmente provocador que, en mis palabras, podemos expresar así: nuestro entendimiento actual sobre el espacio y el tiempo nos hace pensar que todo lo que ha sido, es y será es como una gota de agua que se recompone una y otra vez, eternamente, y que nunca resulta igual a si misma. Toda nuestra existencia y nuestro conocimiento transcurren en una versión de esa gota, no aspiramos a conocer más que nuestro pequeñísimo pero significativo momento.

Esto me recuerda a la respuesta de Buda según se registra en el  Kosambiya sutta del Canon Pali: “Si un bikkhu está absorto en la especulación sobre este mundo, entonces su mente está obsesionada. Si un bikkhu está absorto en la especulación sobre el otro mundo, entonces su mente está obsesionada”.

Con esto en mente, me puedo regresar a la cama

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