Perversiones y narrativas paralelas (3 de 3)

Aquí la tercera entrega de la charla que presenté en una de las mesas del LX congreso de la Asociación Psicoanalítica Mexicana. Hemos caminado a partir de una aproximación desde la literatura y la filosofía hacia una breve revisión técnica y ahora terminaremos con un ejemplo clínico

  1. es una abogada de 42 años, madre amorosa, hija “buena” y presidenta de la asociación de padres de familia de la escuela de sus hijos. M. se ha realizado 6 cirugías plásticas modificando considerablemente su aspecto de modo que las personas que la conocieron y ya no la frecuentan no la reconocen y las personas que recién la ven piensan que tiene unos 30 años. M. es una especialista en derecho penal que, dice, puede lograr grandes beneficios para sus clientes; básicamente su ejecución profesional consiste en esconder pruebas contrarias a los intereses de sus clientes y fabricar las pruebas convenientes para sus casos.

M: ¿Te acuerdas de estos cuates de los que te hablé? Les pedí 400 mil para su asunto y ya quedó. La verdad es que ese dinero lo quería para devolverle un préstamo a otro cliente, pero pues ellos no saben y se lo merecen por tontos. La semana pasada me presentaron al papá de otro cliente y me pidió soporte documental de su arreglo. Yo me enojé mucho, qué güey, ¿acaso no sabe con quién habla? Le grité hasta que me aburrí y yo sólo veía cómo el viejito se asustaba. Al final me dio flojera y le dije que se fuera, durante todo el tiempo que le gritaba lo veía ahí, nomás paradito con su hijo al lado, impotente el güey, porque sabe que tiene que hacer lo que le digo. El chavo está guapo, si se deja me lo llevo a cenar, de todos modos, tiene cara de que su esposa es aburrida.

M: Te pagaría el triple para que canceles tu otro compromiso, pero bueno, tú no entiendes porque tu trabajo es de bajo perfil, pero las personas productivas trabajamos por la mañana. Así que gracias por tratar de conservarme como cliente, pero mejor le dejamos aquí… Además, te voy a decir que esto de la terapia a mí no me aporta nada. Yo soy una mujer de acción, hago que las cosas sucedan y no me ando con “chaquetas mentales”. Ahora que ya no soy tu cliente ¿me vas a aceptar una buena cena?, te llevo donde quieras y verás que te la vas a pasar muy bien.

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