Corruption, evil and society: Baudrillard and dissolution

Baudrillard:

Getting to the roots of corruption would be an endless business. No one could plumb its depths. Without any doubt, it is consubstantial with social functioning. But at least the ‘war on corruption’ evokes its spectra and presents us with it as spectacle. Now, the spectacle of corruption is a vital function in a democracy: it provides entertainment and has an educative, cathartic function. It does not produce any deep-seated bitterness; otherwise revolt would be permanently festering. In the end, corruption does not arouse any collective indignation (though, this, naturally, is filtered by the media).

Everyone dimly realizes that any system functions in denial of its own principles, transgressing its own rules. And this resignation over principles feeds an abashed consensus on the hidden, immoral rules by which our society operates. Corruption in democracy is simply the new form assumed by privilege –the rule in earlier societies –which has merely become illegal, thus adding further to its charm. Corruption itself is, in this way, a vital function: a secret mechanism of a whole society, a source of political energy, a public service.

What people ultimately want is to be given a chance to give, as they have elsewhere been given the chance to vote or, on any of the confessional TV programs, the chance to speak. So those who satisfy this desire, taking their cut from it as they do, are performing a genuine public service. At any rate, the money misappropriated in the process, being deflected first from its useful (private) purposes, then from its useful (public) purposes by the cancer crooks, still meets the same fate: it is squandered. In this respect it is similar to the money sacrificed in gambling and in playing the lottery.

It has never been the primordial function of a society to put money and resources to moral ends, even if it is the alleged ideal of all our democracies. Money remains at all times and in all places the accursed share, the immoral share, the evil portion. And the primordial function remains that of managing that accursed share, of voiding and laundering money through gambling, waste, misappropriation and corruption; destroying money by its immoral use; destroying evil with evil. This is the strategy of evil, the politics of evil which preserves the symbolic equilibrium of a society. Evil be to him who evil thinks.

¿Qué es la complejidad? (1/?)

Recientemente hablé de teoría de la complejidad y despertó mucho interés, así que me he propuesto dedicar tiempo al asunto. En un sentido, el tema de este blog ha sido la complejidad: se trata de la aproximación polivalente e imprecisa al mundo, de la lógica difusa, de la tolerancia a la incertidumbre y al “no saber”. La complejidad se viste de poética, de ensoñación y de silencio.

Empezaré con las nociones básicas y de ahí nos iremos moviendo hacia terrenos sofisticados y sorprendentes. Me acompañaré de las ideas del entrañable maestro Rolando García para construir una plataforma de lanzamiento que nos llevará -con suerte- a otros lugares.

García, citando al francés Edgar Morin (a García no le encantaba Morín, pero igual la cita es buena), señala que:

La complejidad se impone de entrada como imposibilidad de simplificar; ella surge allí donde la unidad compleja produce sus emergencias, allí donde se pierden las distinciones y claridades en las identidades y causalidades, allí donde los desórdenes y las incertidumbres perturban los fenómenos, allí donde el sujeto-observador sorprende su propio rostro en el objeto de observación, allí donde las antinomias hacen divagar el curso del razonamiento.

La complejidad emerge como obscurecimiento, desorden, incertidumbre, antinomia (…) [y] fecunda un nuevo tipo de comprensión y de explicación que es el pensamiento complejo [el cual] se forja y se desarrolla en el movimiento mismo donde un nuevo saber sobre la organización y una nueva organización del saber se nutren mutuamente.

Y contrasta su posición sobre el tema:

En nuestra concepción de los sistemas complejos, lo que está en juego es la relación entre el objeto de estudio y las disciplinas a partir de las cuales realizamos el estudio. En dicha relación, la complejidad está asociada con la imposibilidad de considerar aspectos particulares de un fenómeno, proceso o situación a partir de una disciplina específica.

En otros términos, en el “mundo real”, las situaciones y los procesos no se presentan de manera que puedan ser clasificados por su correspondencia con alguna disciplina en particular. En ese sentido, podemos hablar de una realidad compleja. Un sistema complejo es una representación de un recorte de esa realidad, conceptualizado como una totalidad organizada (de ahí la denominación de sistema), en la cual los elementos no son “separables” y, por tanto, no pueden ser estudiados aisladamente.

Aunque estas dos caracterizaciones parecen distintas, podemos conectarlas si observamos que Morín resaltó algo importante acerca de los sistemas complejos, la emergencia.

Para entender mejor esto, consideremos que pensar un fenómeno físico es poder explicarlo (con una mejor o peor explicación) y, en los mejores casos, poder modelarlo (con modelos más o menos sofisticados), esto implica que cuando nosotros hablamos de un fenómeno físico lo hacemos “desde” el lugar de la explicación y la modelación. Así, un fenómeno puede ser desconocido, trivial, inexplicable o explicado (ojo, inexplicable no es sobrenatural, es inexplicable). En la explicación que uno da del mundo se juega todo lo que uno es (mentalmente, culturalmente, históricamente, etc.) Hablar del mundo es hablar desde la perspectiva de la explicación (nuestra explicación), de modo que las narrativas del mundo son explicaciones, aunque no lo parezcan.

Regresando a nuestro asunto, todo lo que decimos de un fenómeno es dicho desde el lugar de la explicación (en este sentido amplio que acabo de proponer) y para explicar nos valemos de todo tipo de artificios y marcos de referencia, que economizan las discusiones y permiten elaborar explicaciones que tienen la ventaja de ser acotadas y sofisticadas. Por ejemplo, cuando un científico da una explicación desde la “mecánica clásica”, ya nos avisó cómo se debe descodificar su narrativa (hacer caso omiso de esto podría ser un indicativo de ignorancia y necedad).

Dentro de nuestros artificios preferidos, aparece el concepto “sistema”, usamos ‘sistema’ para referirnos a fenómenos más o menos sofisticados, que nos interesa caracterizar. Ogata señala que un sistema es una combinación de componentes que actúan conjuntamente para alcanzar un objetivo específico y un componente es una unidad particular en su función en un sistema. De ninguna manera limitado a los sistemas físicos -continúa Ogata- el concepto de sistema se puede ampliar a fenómenos dinámicos abstractos, tales como los que se encuentran en la economía, el transporte, el crecimiento de la población y la biología. Un sistema se llama dinámico si su salida (la resultante de la interacción de los componentes) en el presente depende de una entrada en el pasado; si su salida en curso depende solamente de la entrada en curso, el sistema se conoce como estático.

Hay sistemas dinámicos que muestran comportamientos que no pueden explicarse a partir del análisis de sus componentes aislados, se trata de sistemas que “exhiben” propiedades nuevas (emergentes), que nos hacen suponer que hay interacciones “obscuras”, en el sentido que usa Edgar Morín. Las propiedades emergentes no pueden ser fácilmente modeladas ni explicadas. Además de las propiedades emergentes, un sistema complejo se nos presenta como conectado, interdependiente y adaptativo (iremos viendo).

Mientras que Morín se interesaba en la caracterización de un fenómeno etiquetado como sistema complejo, García se ocupó del cómo conocer al sistema complejo, señalando que requiere abordajes “especiales”, que incluyen la participación concertada de varias disciplinas. Me parece que no existe ninguna discrepancia entre ambos, solamente se aproximan al problema desde diferentes vértices epistemológicos.

Desde este lugar, el lector atrabancado podría juguetear con la idea de que la mente es un sistema complejo, pero nosotros pensamos que no: la mente es una propiedad emergente de un sistema complejo (cerebro-cuerpo-ambiente) y, si es que esta serie despierta interés, iremos dando forma a la argumentación que hará plausible a esta idea. Creo que esta generalización es lo que tenía en mente Donald Meltzer en un artículo muy hermoso (Sincerity: a study in the atmosphere of human relations), al que dedicaré próximamente un montón de trabajo.

Vamos con calma y pensemos, siguiendo un conocido ejemplo de Searle, en las moléculas de agua (H2O). La interacción de las moléculas en un estado de la materia específico (líquido) explica su liquidez (que el agua moje, para decirlo como de primaria), pero una molécula de agua no tiene tal cosa como liquidez, esta es el resultado de un fenómeno (agua en estado líquido) que puede modelarse como un sistema complejo. Algo similar ocurre con las neuronas y la mente, la interacción electroquímica de las neuronas produce una propiedad emergente llamada mente, pero las neuronas por separado no son mente.

Para decirlo claro, el cerebro NO es mente y la mente existe porque hay cerebro. Veremos más adelante que llevar esta idea hasta sus últimas consecuencias nos obliga a reconsiderar nuestra ontología y nuestra metapsicología.

¿por qué leer esta serie, se preguntará el lector?, bueno… igual se sorprenden…

Hasta la próxima.

¡Kasch, oh Kasch!

The chief priest stood up and said: “Far-li-mas has destroyed order at Naphta. Tonight, he will show whether this was God’s will.” …

Far-li-mas was called. Far-li-mas came. The king said: “Far-li-mas, the day has arrived when you must cheer me. Tell me a story.” …

…a very old camel driver called Arach ben Hassul, who carries in his heart the most wondrous legend of the past. The legend of Kasch or Napata. —Now you’re all ears, my friend, aren’t you? —It’s quite crazy! Served on a plate, in little more than half an hour, knowledge going back a thousand years! —

…and so, it happened that the camel driver Arach ben Hassul told the tale of the ruin of Kasch:  …This is the story of the ruin of the land of Kasch. Its last children live in the land of For.

Four meleks (kings) ruled the great realm —the first in Nubia, the second in Habesch, the third in Kordofan, and the fourth in For.

The wealthiest of these was the Nap of Naphta, in Kordofan. His capital lay in the direction of Hophrat-en-Nahas. The king owned all the gold and copper. His gold and copper were transported to Nubia, where the great kings of the west searched it out.  Ambassadors came over the sea from the east and, in the south, the king ruled many peoples, who forged iron weapons for him and sent slaves. Thousands of these lived at the Court of the Nap… the Nap of Naphta was the richest man on earth. But his life was shorter and sadder than that of all men…

El sentido del universo

Hoy me desperté con la “curiosa necesidad” de investigar a qué se refieren los científicos cuando nos hablan del big bang, así que me di a la tarea de recopilar algunas ideas y hacer mis propios cálculos, de entre los cientos de sitios en la web que hablan del asunto -obvio, no vi todos-.

Pasaré rápido por aquí, a ver qué tal…

Georges Lemaître, en 1927, tuvo la ocurrencia de que el universo empezó como un punto, que se extendió en una expansión “febril” hasta tener las dimensiones colosales que hoy creemos que tiene.

  • El cosmos tiene -calculan los que saben- unos 14 mil millones de años (este número es 5,600 veces más grande que los 2.5 millones de años que lleva el género homo en la tierra)
  • Durante todo este tiempo el universo se ha estado expandiendo a una velocidad endiablada, unos 73 km por segundo por megapársec (esto quiere decir que la expansión del universo hace que los cúmulos de galaxias se alejen unos de otros, y lo hacen a un ritmo tal que por cada megapársec de distancia, o sea, cada 3 millones de años-luz, la velocidad de alejamiento se incrementa en 73 kilómetros por segundo).
  • Los científicos estiman que al momento el tamaño del universo visible es de unos 90 mil millones de años luz (esto es, unos 8.51 x 1026  kilómetros), es decir, cabrían unos 67 trillones de tierras puestas una junto a la otra.
  • Pero… el universo visible es una fracción (la que podemos detectar, porque de ver… ver… no vemos un carajo) del universo, el resto lo hemos calculado a partir de nuestros modelos matemáticos tan divertidos. Algunos estiman que hay que multiplicar por 250 el tamaño del universo visible para llegar a las dimensiones cósmicas totales.

Vamos al grano, y conviene hacerse dos preguntas importantes: (1) ¿cómo surgió todo este relajo de materia, velocidad, expansión, distancia, etc. del punto propuesto por Lemaître?, y (2) ¿qué había antes del big bang?

El notable Hawking, en su respuesta a Neil deGrasse Tyson (anfitrión del remake de Cosmos, original de don Carl Sagan), dijo que antes del big bang no había NADA que tenga que ver con lo que vino después.

Aclaremos la respuesta de tan renombrado físico: si NADA de lo que había antes del big bang tiene que ver con lo que apareció después del big bang y no hay manera de averiguarlo porque el big bang ES el límite por excelencia a nuestro conocimiento (como una especie de velocidad de la luz epistémica), lo que creo que Hawking contestó a la pregunta ¿qué había antes del big bang? fue: “quién sabe”.

Después, Hawking se pone filosófico -posiblemente él nunca lo habría aceptado, ya que la filosofía y la religión no le caían bien-, y dice algo realmente provocador que, en mis palabras, podemos expresar así: nuestro entendimiento actual sobre el espacio y el tiempo nos hace pensar que todo lo que ha sido, es y será es como una gota de agua que se recompone una y otra vez, eternamente, y que nunca resulta igual a si misma. Toda nuestra existencia y nuestro conocimiento transcurren en una versión de esa gota, no aspiramos a conocer más que nuestro pequeñísimo pero significativo momento.

Esto me recuerda a la respuesta de Buda según se registra en el  Kosambiya sutta del Canon Pali: “Si un bikkhu está absorto en la especulación sobre este mundo, entonces su mente está obsesionada. Si un bikkhu está absorto en la especulación sobre el otro mundo, entonces su mente está obsesionada”.

Con esto en mente, me puedo regresar a la cama

Razones de mujer

Les comparto Razones, de Maya-Cú, poetisa guatemalteca

Razones

Si la memoria no me falla

hay en mi árbol genealógico

una madre

abatida por

trabajo, hambre, abandono…

algún hermano desterrado

por padecer cierta lepra moderna

una hija sobreviviendo

a un padre ausente

más allá

hay dos abuelas

cuyas bisabuelas

parieron frutos híbridos

quienes

a su vez

parieron otras frutas

poblando

siglo tras siglo

este Paraíso Violado

del otro lado del océano

llegó un abuelo

cuyo abuelo

cruzó la puerta de los esclavos

en las isla de Goré

de ellos heredé

la terquedad del ritmo

aun cuando el espíritu agonice

deberás comprender

entonces

lo difícil que es

olvidar este dolor

que nació conmigo

como herencia familiar

tendrás

que sumarle además

la rabia

de saberme

mujer no nacida

amante mutilada

arco iris abortado

-recuerda que fui parida

durante la guerra eterna-

que

no te extrañe entonces

si a tu pedido de

bondad

alegría y olvido

respondo

justicia

ahora que conoces

esta historia personal

te pido:

no apresures tu reacción

o tu discurso

détente

escucha

por ahí

en algún

espacio de vida

corre todavía un riachuelo

que, si lo dejas inundarte

te convertirá

en la continuación

de mi cauce

de esperanza.

Paisajes y “puntos interesantes”

Este era … su punto de partida: que en cualquier región -con sólo que tuviera tiempó de unirse a ella-, en un momento u otro se le abrían a la conciencia espacios peculiares, y sobre todo que estos espacios no estaban formados por los primeros elementos que saltan a la vista -los que dominan el paisaje- sino por aquellos que pasan desapercibidos (unos elementos de los que sólo se podía tener noticia estando día a día con ellos, un tiempo de vida que transcurría en lo que cabría llamar una Naturaleza habitada por el hombre.) … ¿Cuáles de estas insignificantes formas del paisaje podrían entonces convertirse en estos ámbitos autónomos (“campos”, “llanos”), experimentables tanto en la cotidianidad de un pueblo como en la de una gran ciudad? … : dibujar planos de puntos completamente distintos de los demás, “puntos interesantes”; levantar secciones transversales y longitudinales de todos los campos que habían sido para él un signo …

 

Peter Handke, Slow homecoming

Ortega, “Olmedo” y la inteligencia

Del favorito Ortega y Gasset les comparto un fragmento que se encuentra en la colección “Estudios sobre el amor”, el texto NO trata (directamente) sobre el amor, sino sobre la inteligencia.

“Me he encontrado con Olmedo. ¿Que quién es Olmedo? Para mi gusto, un hombre admirable. Es inteligente y no es intelectual. Ignoro si los otros habrían tenido mayor ventura; pero lo que la vida ha puesto delante de mí me impone la enojosa convicción de que, al menos en nuestro tiempo, casi no hay más hombres inteligentes que los intelectuales. Y como la mayor parte de los intelectuales no son tampoco inteligentes, resulta que la inteligencia es un suceso sobremanera insólito en el planeta Tierra. Esta convicción, cuyo enunciado irritará tan justamente al lector, es también para el que la abriga sumamente penosa y azorante. Por muchas razones; pero, ante todo, porque partiendo de ella se hace enormemente probable que uno mismo no sea nada inteligente y, en consecuencia, que todas las ideas de uno sean falsas, incluso ésta que califica de hecho insólito a la inteligencia. Pero ello es irremediable. Nadie puede saltar fuera de su sombra ni tener otras convicciones que las que tiene. Sólo cabe solicitar que cada cual cante su canción con lealtad. Y la mía ahora podrá llevar el mismo título que el famoso sermón de Massillon Sur le petit nombre des élus. Nada ha sembrado en uno tanta melancolía como esta averiguación de que el número de los inteligentes es escasísimo.

Porque no se trata de exigir al prójimo genialidad. Por inteligencia entiendo tan sólo que la mente reaccione ante los hechos con alguna agudeza y precisión, que no se tome el rábano perpetuamente por las hojas, que no se confunda lo gris con lo pardo y, sobre todo, que se vea lo que se tiene delante con un poco de exactitud y de rigor, sin suplantar la visión con palabras mecánicamente repetidas. Mas, de ordinario, se tiene la impresión de vivir entre sonámbulos que avanzan por la vida sumergidos en un sueño hermético de que no es posible despertarlos para hacerles percatarse del contorno. Probablemente, la Humanidad ha vivido casi siempre en este estado sonambúlico en que las ideas no son reacción despierta y consciente ante las cosas, sino uso ciego, automático de un repertorio de fórmulas que el ambiente insufla en el individuo.

Es innegable que mucha parte de la ciencia y de la literatura se ha hecho también en trance sonambúlico; es decir, por criaturas nada inteligentes. Sobre todo, la ciencia de nuestros días, a la vez especializada y metodizada, permite el aprovechamiento del tonto, y así vemos a toda hora que hacen obra estimable personas que no podemos estimar. Ciencia y literatura, pues, no implican perspicacia; pero su cultivo es, sin duda, un excitante que favorece el despertar de la mente y la mantiene en esa alerta luminosa que constituye la inteligencia.

Porque después de todo la diferencia entre el inteligente y el tonto consiste en que aquél vive en guardia contra sus propias tonterías, las reconoce en cuanto apuntan y se esfuerza en eliminarlas, al paso que el tonto se entrega a ellas encantado y sin reservas.

Por esa razón del estímulo constante hay más probabilidades para que un intelectual sea inteligente; pero yo considero grave desdicha que en una época o en una nación la inteligencia quede prácticamente reducida a los límites de la intelectualidad. Porque la inteligencia se manifiesta, sobre todo -no en el arte, no en la ciencia- en la intuición de la vida. Ahora bien: el intelectual no vive apenas, suele ser un hombre muy pobre de intuiciones, no actúa apenas en el orbe, conoce poco la mujer, los negocios, los placeres, las pasiones. Lleva una existencia abstracta y raramente puede arrojar un trozo de auténtica carne viva a los colmillos puntiagudos de su intelecto.

La inteligencia del intelectual nos sirve de muy poco: actúa casi siempre sobre temas irreales, sobre cuestiones de su propio oficio. Por eso es una delicia para mí encontrar a Olmedo, verle llegar sonriente, precedido por el doble florete de su mirada -mirada perforante y casi cínica, que parece levantar las faldas a todas las cosas para ver cómo son por dentro. Olmedo es banquero y hombre del gran mundo. Cuando atraviesa rápido por mi existencia, al fin y al cabo, escuálida, como de intelectual, me parece un meteorito coruscante que llega cargado de áureo polvo sideral. Venga de donde venga, yo sé que viene siempre del Universo y que, en su viaje, al paso, ha visto de soslayo lo que se hacía en Venus y ha dado en el anca una palmada a Neptuno. Olmedo sabe mucho también de libros; sabe tanto como un intelectual; pero no lo sabe en intelectual, sino en hombre de mundo. No ha permitido nunca que el eje de su persona quede hincado en ningún oficio, y por lo mismo limitado, sino que lo deja vagar a la deriva de su destino unipersonal.”

¿por qué el arte conmueve?

Es más o menos sabido el disgusto de algunos sectores de la escena cultural posmoderna con el ‘posmodernismo’; muchos de sus detractores lo consideran jerigonza y otros se limitan a decir que es burgués, pretensioso e incomprensible. Habitan el ciberespacio excelentes ejemplos de crítica posmoderna -en el peor sentido que podemos dar al término- a la posmodernidad, usualmente vienen de filósofos ocupados de problemas “realmente importantes”, como la demarcación entre las ciencias y las pseudo-ciencias.

Como sea, les dejo un par de ideas de Anne Sauvagnargues a propósito de territorialidad y arte.

Dice Sauvagnargues que “el arte no es un rasgo antropomórfico, no es lo propio del hombre, sino que debe ser comprendido conforme la lección de Nietzsche, es decir, como fenómeno vital. Allí donde Nietzsche funda la creación en la potencia de la voluntad, Deleuze, lo mismo que Uexküll, Ruyer y Leroi-Gourhan, piensa el arte como agenciamiento territorial, algo que es propio, no de la vida, sino del animal que posee un territorio y una casa, es decir, que agencia materias expresivas en una operación vital tributaria de la territorialización.

El arte, así pensado, corresponde más a una afectología, ya que el afecto implica una signaléctica y una capacidad expresiva que modulan materiales y cualidades y los transforman de lo funcional a lo expresivo. Por eso, continúa Sauvagnargues siguiendo a Deleuze, el arte no es la expresión de lo vital, sino de la territorialización.

El territorio no es un espacio ya dado, un lugar, sino un acto de relación , la de una “distancia crítica entre dos seres de la misma especie” que sirve para “marcar sus distancias”. Así, el territorio no es un lugar, sino un acto que arranca del caos del mundo a fuerzas que él condensa y hace visibles. El medio no territorializado, señala Sauvagnargues, carece de existencia para cualquier viviente.

Aquí sigo yo: sin umbral, pues, no hay nada y el arte es intento de captura de las fuerzas que producen al umbral. Tal vez por esto es que el arte conmueve, porque nos relaciona con las fuerzas que hacen algo de la nada.

A partir de aquí, tal vez resulta más fácil entender a qué se refiere Meltzer con el lenguaje de los sueños. Él señala que este utiliza tanto una forma lingüística simbólica (lenguaje interno) como una forma plástica simbólica (imagen). El lenguaje interno consiste principalmente en gestos y sonidos (canto y danza), de manera parecida al primer lenguaje instintivo infantil que precede el desarrollo verbal del lenguaje para la comunicación con el mundo exterior. Es un lenguaje que frecuentemente expresa experiencias preverbales, las mismas evocadas por el arte, que el lenguaje verbal no es siempre capaz de expresar.

¿En qué Iglesia estamos?

P. Román Fortuny, Comunidad de los Traperos de Emaús en Sabadell, Barcelona, Testimonio.

El día 8 de marzo del 1998 estábamos en Huixtán para pernoctar allá y al día siguiente llegar a la comunidad de Chanal. Un lugar donde las autoridades civiles se habían incautado del templo para que únicamente estuviera al servicio de la población católica llamada de “la tradición”, lo cual significa que la población que seguía la orientación y las propuestas diocesanas no puede entrar en el templo.
Esta tarde tuve ocasión de ver las noticias en la TV, y escuché cómo varias personas, intelectuales y del campo de la política, se referían a la visita de los obispos de Chiapas a la población de Chanal. Todos hablaban en un tono despectivo y con afirmaciones como éstas: “Obispos nefastos para este país”, es como para “avergonzarnos de tener una plática con ellos”, “personas subversivas que desmerecen la dignidad que requiere un obispo”, etc. Para colmo, aquella misma noche cayó una piedra en el patio de la parroquia que llevaba un mensaje escrito atado con un lazo; el mensaje decía: “Esta Noche habrá Sangre”.
Al día siguiente, los obispos con rostro de preocupación decidieron convocar a los servidores de la comunidad de Chanal para una reunión por la tarde. Llegaron como unas doce personas, la palabra de Samuel fue la siguiente: “Hermanos, nosotros somos sus obispos, estamos de visita pastoral. Ustedes sufren mucho y por ello queremos acompañarlos en este sufrimiento; pero nos damos cuenta de que ustedes y nosotros corremos un riesgo grande. Nosotros queremos correr todo el riesgo que ustedes quieran correr, por eso somos sus obispos; pero lo que no podemos, es que todos corramos un riesgo que ustedes no quieran correr. Así pues, nuestra pregunta es: ¿Posponemos esta visita para otro momento o decidimos mantenerla de todos modos?
Se hizo un silencio intenso, y un hermano dijo: hagamos oración. Se inició una oración colectiva en la que cada uno expresa a media voz lo que nace de su corazón. Unos diez minutos de oración, un breve silencio, y se cruzan las miradas entre unos y otros, para que los principales digan: “Vengan, que no pasará nada”. Samuel cerró el encuentro diciendo: “Mañana, si Dios quiere, a las 6 de la mañana estaremos en el crucero de Chanal“. Aquí empecé a preguntarme: ¿En qué iglesia me encuentro? En la que yo conozco un asunto de esta envergadura no se contempla ni se resuelve de esta manera…
Cenamos y nos vamos al descanso.
A media noche, como a la una de la madrugada: golpes de piedra o de palos en las ventanas, gritos y ruidos nos desvelan a todos los de la casa. Don Raúl pide a un hermano tzeltal que pregunte a quienes golpean y gritan, ¿Quiénes son y qué desean? La respuesta es: “Somos la policía que venimos a buscar a los obispos”. Don Raúl expresó que Don Samuel no estaba, intentó eludir respuestas, pero no le quedó otra que ir con los policías.
En aquel momento le dije: Yo le acompaño; su respuesta fue: No, porque puede ser que en el trayecto nos maten y ¿porqué has de acabar aquí cuando no tienes nada que ver con todo esto? Mañana, Ustedes (el P. Henry y tú) estén en el crucero a las seis.
Quien lea esta comunicación comprenderá que el grado de sorpresa y de perplejidad iba en aumento: ¿En qué Iglesia estamos?
Sin pegar ojo, a las seis, ambos estábamos en el crucero de Chanal. Al rato llegó una camioneta con una persona, su conductor, para decirnos: No ha pasado nada, los obispos están bien y vienen hacia acá. Me adelanto para decirles que se ha llegado a un acuerdo, es decir: se puede hacer la visita a Chanal con las siguientes condiciones: no se puede entrar en el templo, no lanzar cohetes, ni vivas, ni aplausos. Únicamente pueden buscar un espacio para rezar. La respuesta inmediata del P. Henry fue: He de ir a avisar a la gente porque en cuanto vean el carro de Samuel y el de Don Raúl, saltará el primer cohete. El señor de la camioneta dice: No, me han dicho expresamente que no vaya Ud. porque existe la posibilidad de que le maten por el camino.
El P. Henry replica y dice: O voy yo o no va nadie, porque no puedo cargar en mi conciencia enviar a un Hermano y que lo maten. Se armó como una controversia, de cómo evitar los cohetes y los aplausos impidiéndonos dar el aviso para ello. A unos metros de lejanía, estaba una redila cubierta con la lona y con hermanos en oración en su interior, que podíamos escuchar desde nuestro lugar. De pronto, dos jóvenes saltan de la redila para acercarse y decir sin preguntar nada: Vamos nosotros. Otro momento de perplejidad y de tener una percepción en mi interior totalmente nueva para mí.
Al rato llegan los carros con Samuel y Don Raúl. Se forma la comitiva y nos acercamos a la población de Chanal.
Me impresionó el “espectáculo”: ver a toda una población indígena, con sus trajes propios del lugar. Hombres con sus sombreros, con los cohetes en la mano y boca abajo, las mujeres con sus mantos bordados sobre blanco, con ramos de flores y palmas en sus manos. Todos ellos manteniendo un silencio sepulcral en el centro de la plaza del pueblo. Alrededor, formando un círculo en toda la plaza, numerosos carros de combate, tanquetas, camiones, soldados y policías armados con fusiles y ametralladoras, en posición amenazante apuntando hacia la gente.
Me cuesta describir lo que sentí en aquel momento; pero puedo afirmar que comprendí qué significa la fuerza de la dignidad de un pueblo, con su silencio y mirada serena, frente a otra fuerza: la fuerza del poder que necesita instrumentos para matar, es decir las armas que les dan una seguridad, más allá de cualquier razón.
Percibí cómo la mirada y la actitud de los indígenas hacia los soldados y sus armas amenazantes, tenían una fuerza infinitamente superior a la de aquel montón de fierros para matar. El pueblo miraba a los soldados como a hermanos, y los soldados fríamente cumplían órdenes superiores, que ni siquiera lograron meter el miedo en el corazón de aquel pueblo.
Entendí como nunca la expresión de San Pablo: “la fuerza se pone de manifiesto en la debilidad”.
La oración consistió en la lectura de un fragmento de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios capítulo cuatro: “Pues al parecer, a nosotros los apóstoles, Dios nos ha destinado al último lugar, como condenados a muerte; nos ha convertido en espectáculo para el mundo, tanto para los ángeles como para los hombres. Así que nosotros somos unos necios por Cristo y ustedes sabios en Cristo; nosotros débiles, ustedes fuertes; ustedes alabados, nosotros despreciados. Hasta el presente no hemos padecido más que hambre, sed, desnudez y malos tratos; andamos de un lado a otro y nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos. Nos insultan y nosotros bendecimos; nos persiguen y lo soportamos; nos calumnian y respondemos con bondad. Nos hemos convertido en la basura del mundo, hemos llegado a ser el desecho de todos hasta ahora” (I Cor. 4, 9-13)
Con la escucha de esta Palabra, se me inundaron los ojos, se perdió la sorpresa, se acabó la perplejidad, y hallé la respuesta a: “¿En qué Iglesia estamos?”
En este instante comprendí, no desde la racionalidad, sino desde la vida, que la Palabra dice mucho más: “la Palabra de Dios: no sólo habla para nosotros, sino que habla de nosotros

Resolution

Aquí mi traducción libre de Resolution.

The surge and clatter of whitewater conceals

how shallow underneath is, how quickly gone.

Leave that noise behind. Come here

where the water is slow, and clear.

Watch the crawfish prance across the sand,

the mica flash, the sculpin blend with stone.

It’s all beyond your reach though it appears

as near and known as your outstretched hand. 

Ron Rash

 

Resolution

Ron Rash

      El ímpetu y estruendo de la cascada ocultan

lo superficial y efímero de su interior.

¡termina tu ruido y ven!

      adonde el agua es lenta y clara

Mira los saltos del cangrejo en la arena,

                            el brillo de la mica, o al charrasco mezclado con la piedra.

Todo está                          fuera de tu alcance, aún si aparenta

             cercanía y familiaridad.